Las grandes historias nunca terminan
Un antiguo comienzo... Caían gotas de agua en su cabeza, estaban, como la mayoría de días, heladas. Cerraba sus ojos imaginando cómo sería este día, con qué palabra saludaría, con qué ánimo debería entrar a aquel sitio acostumbrado a lo mismo: a lo equilibrado y monótono; terminó por no sostener ninguna decisión, de tantas opciones. Se vistió con la misma metodología que empleaba desde que estudiaba, ninguna variación significativa. Estaba dubitativa y ansiosa, ¿cómo sería este año escolar? ¿Cumpliría sus metas de año nuevo o sólo le diría a su mente excusas para atenuar el compromiso propio? ¿Lograría cambiar aquel defecto que la venía atormentando desde años atrás? Allí era donde radicaba la gran problemática, no podía confiar en ella, no podía asegurarse de sí misma ni de sus pequeñas promesas lanzadas al eco de un cuaderno vacío que cumplía la función de "Diario". Escuchó el sonido de un automóvil, que solicitaba su presencia para arrancar hacia un destino ya conoci...