Democracia...

Burrolandia, el irónico reino humano...

Un nuevo día amenazaba con empezar en el famoso reino "Burrolandia". Todas las especies desde leones, águilas, delfines y ballenas hasta ratas, perros, gatos y comadrejas habitaban allí. El burro, proclamado rey hace 1 año, acababa de destituirse y requería un cambio. Los postulados para asumir el cargo fueron: el hijo del Rey Burro llamado Promissus, el mismo que era capaz de engañar con el fin de cumplir con su cometido; el león experimentado Conscientia, cuyos saberes variaban y eran extensos; además del caballo Apparentia, quien arreglaba sus trenzas día y noche para seducir a las hembras del reino. En las campañas, todos los que habían sido enemigos del burro y el caballo comenzaron, paulatinamente, a ser "Amigos" de ellos. Los candidatos uno y tres luchaban porque las especies más pequeñas dieran su voto, y hacían promesas a diestra y siniestra sin siquiera considerar si era realizable o no.

En un día cualquiera, el período de elección comenzó, Burrolandia alzó sus banderas y dispuso todo lo necesario para que se llevara a cabo una limpia votación. Los candidatos respetaron lo establecido, menos el burro, quien prometió y prometió y prometió hasta que más no pudo. Los animales electos estaban nerviosos, y los espectadores ansiosos de saber el resultado.

Luego de unos 5 minutos llenos de esperanza, el burro fue quien ganó. Un gran orgullo inundó al reino, su padre se lanzó a él llorando, incapaz de expresar palabra. Los candidatos y sus pocos seguidores, evidentemente estaban enojados, decían palabras un poco hirientes y expresaban lo injusto que había sido todo. No obstante, eran pocos, así que nadie les hizo caso, pues las minorías en dicho reino eran tan insignificantes como los insectos.

Entre tantos gritos y conflictos se hallaba el león Conscientia, quien sólo miró el suelo y aplaudió por el resultado, estaba desilusionado, pero sus años de experiencia le habían enseñado a saber perder, así que felicitó al burro y emprendió camino hacia su casa, pensando en las futuras decisiones del rey Promissus.

MORALEJA...
La apariencia y las promesas (aquellas que nunca se cumplen) se han convertido en ítems esenciales para la elección de individuos que estarán en el poder. No tenemos en cuenta la consciencia, experiencia y comportamientos que los mismos tienen. Por esto, no quise darle un final feliz a mi fábula, no puedo concluir felizmente. Opté por no ser como el caballo Apparentia y como el burro Promissus, quienes aparentan y prometen algo falaz y falso.

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